Éste ha sido un fin de semana muy competitivo. Todos los días ha habido algo; unas veces ha ido bien, y otras no tanto.
· Viernes – Futbolín
El viernes jugamos la famosa partida de futbolín: Elisa y yo contra Alfredo y Sergio. Después de dos semanas de pique, comentarios de Tuenti y miradas en clase, tuvo lugar tan esperado evento.
Acordamos jugar al mejor de 7, con 7 bolas por partida. Comenzamos el juego, y no tardaron en marcarnos 2 goles. Fue un pequeño momento de pánico, pero en seguida nos pusimos 2-2. Aun así, nos ganaron esa partida, y también la siguiente, y ahí llegó el pánico de verdad. Por primera vez desde que comenzó el pique pensé que podíamos perder. Sin embargo, en ese momento cambiamos de campo (al del Real Madrid), y no sé si fue porque la defensa estaba mejor engrasada que en el otro lado, el caso es que les ganamos las dos partidas siguientes.
Cuando volvimos a cambiar (y volví a coger la defensa del Atleti, que no deslizaba bien), no sabíamos con certeza si el estar en el campo del Madrid favorecía en algo porque, hasta ese momento, todas las partidas se habían ganado en ese lado. Sin embargo, ganamos, y nos pusimos 3-2.
La cosa estaba emocionante, sólo teníamos que ganar una más, y además nos tocaba el campo bueno. Rápidamente nos pusimos 3-1, a sólo un gol de la victoria absoluta. Pero no iba a ser tan fácil: nos empataron a 3. Era la última bola de esa partida; si la metíamos nosotras, ganábamos; si la metían ellos, nos empataban a 3 partidas y habría que jugar la 7ª (con sorteo de campo incluido). Después de un rato que se hizo eterno, bolas que entraban y volvían a salir de la portería, paradas cuando parecía que iba a ser gol, jugadas rápidas en las que la bola se movía de un campo a otro y otras más lentas controlando el juego, terminamos por marcar.
Fue una partida muy muy tensa, los rivales nos plantaron cara, pero nada se puede hacer cuando el nº de partidas crece, ya que la probabilidad de que gane el mejor aumenta :p
· Sábado – Hockey
El sábado jugamos el último partido de la liga de hierba: SPV’51 – Pozuelo. No nos jugábamos mucho, la verdad, ya que les sacábamos 6 puntos a las terceras (ellas) a falta de dos jornadas (es decir, no nos podían pillar) y el primer puesto era prácticamente imposible.
Llegamos al partido con Dina lesionada, Arantxa que sigue recuperándose y Carmen mareada. Hacía muchísimo calor… pero todo esto no es excusa. Jugamos mal. Teníamos un equipo superior, pero no lo parecía.
En la primera parte, Sara se hizo un par de paradas dignas de Arantxa. Llegaron a nuestra área cuatro o cinco veces, nosotras también llegamos a la suya… Algún penalty, poco más que destacar.
Después del descanso, ocurrió lo que no tenía que ocurrir. Le sacaron una amarilla a Carmen y, en el tiempo que estuvo fuera del campo, llegaron dos solas a nuestra portería (fallo en la marca…), se metieron hasta la cocina y marcaron sin que Sara pudiera hacer nada.
Tuvimos una buena oportunidad en un penalty que tiró Ana (con su potencia característica) y pegó en el lateral de la portería, pero no conseguimos empatar. El resultado final fue de 1-0.
Después del bajón que fue para mí ese partido (no tanto por el resultado sino por lo poco conforme que quedé con cómo jugué), tengo más ganas que nunca de ir a la fase de ascenso. No podemos terminar la temporada así después del año tan bueno que hemos hecho, necesitamos la oportunidad de redimir nuestros pecados.
(Por cierto, nueva petición de mis lectores: el Depor ganó al Barcelona 2-0 :p)
· Domingo – Paintball, F1 y Voley
Y por fin llegamos al domingo.
Me levanté tempranito por la mañana, cogí el coche y me fui a Tres Cantos. Tocaba la segunda parte de la celebración de los cumpleaños de Alejandro y David: el paintball.
Equipados con unos monos demasiado grandes para mí (pero mejor grande que ir de un color distinto a los demás, jeje), máscaras amarillo fosforito o negro (adivinad a quién favorecían los colores), guantes, peto para las chicas (que no servía para otra cosa más que para dar más calor) y la marcadora, jugamos las distintas pruebas que había preparadas, ganando siempre el equipo amarillo salvo en una ocasión (me da igual lo que dijera el hombre de las máscaras).
Acabamos todos empapados del sudor, unos más amoratados que otros y con la cartera “ligeramente” menos llena que al principio, pero nos lo pasamos muy bien.
Como Alfredo iba en el equipo negro, pudimos formular el siguiente axioma:
Axioma: Alfredo siempre pierde.
Después, prisas y nervios por ver la carrera de F1. Nos perdimos la salida, pero la oímos en la radio. Al rato, llegamos al centro comercial de Tres Cantos, donde íbamos a comer, y nos plantamos delante de la tele. La salida de Kovalainen pilló en anuncios, la rotura de Alonso también… pero bueno, al menos ganó Kimi.
Cuando acabamos de comer, acompañamos a todos a la estación, y Elisa y yo nos fuimos a su casa a dar unos toques al balón de voley, para terminar de amoratarnos los brazos por si no habíamos tenido suficiente con el paintball, jeje.
A las 20:30 me volví a Pozuelo, y poco más que contar, especialmente porque ya es la hora de cambiarme para irme a entrenar :p (No se nota que este último día lo he escrito corriendo, no? XD)